-¡Destruyan al harch antes que a los guerreros, concéntrense en el!- grito una mujer detrás de ellos.
Ella es la que está al mando entonces, mientras veía a la
que estaba dando esas órdenes, una mujer de alrededor de 25 años me señalo sin
dudar; con una diadema en su cabeza para sostener su cabello se veía algo
hermosa. Me esforzare en matar a los destructores para enfocarme en ella así no
perderemos mucho tiempo en esta batalla. Hábilmente desenvaine la espada que traía
en una funda hecha de escamas de dragón rojo, únicamente usadas por los
sargentos de mi nivel, la empuñe con ambas manos y me prepare para salir
disparado contra los primeros destructores en cruzar mi línea de ataque. Creo que
harch les llaman a los sargentos, eso será un problema ya que si ellos logran
matarme habrán ganado esta batalla, no debo permitirlo.
Destructores, armas especiales de 2.85 metros de altura y de
un peso aproximado de mil kilos, usadas por la infantería necurs, debido a
ellos he perdido a muchos compañeros desde que empezó la guerra; antes de ser
un sargento, recién había salido de la academia y me habían puesto como soldado
y guardia donde la primera ciudad comenzó la guerra, fue destruida y fue allí
donde perdí a mi familia, una oleada de estas maquinas llegaron y fue el terror
de muchos hasta hace un año cuando logramos destruirlos efectivamente sin
sacrificar a los soldados; cuando logre despertar una compañía de guerreros me
rescato junto con los supervivientes, la batalla allí no duro mucho, tres horas
era el tiempo de la masacre, fue tan repentino que no nos dio tiempo de
siquiera reaccionar y solo logramos escapar, dejando a muchos de nuestros
parientes tendidos sobre las calles sin vida, ahora esa ciudad está
completamente ocupada por necurs y en todo a su alrededor se está construyendo
una fortaleza capaz de resistir la fuerza de ataque de los coroneles, o eso
dicen los rumores.
El aire comenzaba a despejarse y revelar la posición exacta
de todos en el campo. Aun me encontraba listo para atacar, y entonces entraron
a mi línea dándome la oportunidad de atacar con todas mis fuerzas, en un
instante corte a la mitad de uno de los destructores, esta espada es capaz de
cortar en el acero y necrón de baja densidad, por eso no supone un problema
para con los destructores, el poder de esta espada no es comparable con la de
los guerreros pues las espadas de los sargentos demuestran el poder y destreza
de quienes las portan así como la experiencia, además que el cloralit se vuelve
más fuerte cada vez que el guerrero que lo usa pelea limpia y honradamente
contra su enemigo, esa era una razón por la cual no debía uno sentir ira ni
odio hacia su enemigo pues el cloralit pierde fuerza y, aunque se gana mas
poder en el cuerpo, este se destruye automáticamente matando así a su portador.
Al cortar por la mitad a ese destructor el piloto se reveló
saliendo de la cabina, prontamente los demás comenzaron a apoyar su salida atacándome
al mismo tiempo pero era tarde para encestar un golpe directo, levante mi
escudo y con un movimiento cambie mi espada en una lanza que se alargo dos metros;
con ella destruiría a los demás necurs si no me hubieran disparado desviando el
golpe, afortunadamente el proyectil no perforo mi armadura y solo perdí el
balance de mi cuerpo cayendo sobre un pie.
Mis hombres estaban peleando en otro extremo del campo,
evitando que se acercaran a mí para no estorbar en mi pelea contra los
destructores. Estas armas ya eran obsoletas a esta altura de la guerra, pero seguían
usándolas para invadir ciudades ya que eran aun poderosas y efectivas para invadirlas.
Me prepare para lanzar un nuevo ataque hacia los destructores
pero entonces mostraron su verdadera fuerza por la cual los llamábamos destructores;
cada uno estaba equipado con armas de necrón puro, suficiente para destruir un
radio de 10 metros sin siquiera sufrir de daños, y si eran tres o más podían forman
un ataque coordinado solo para matar a sargentos de mi nivel, para cuando me di
cuenta era demasiado tarde para evitar ese ataque, no podría defenderme si
lanzan el ataque los cuatro, así que tuve que sacar mu propia carta de triunfo
para evitarlo.
*
Cada guerrero era entrenado en más de dos disciplinas ya se la
espada, lanza, arco, armas de asalto, escudo, entre otras armas que cada una tenía
su función, habilidad y estrategia en plena lucha. Eran entrenados desde que
eran cadetes hasta que se formaban como soldados para cuando llegaran a ser
guerreros ya sabían al menos tres de estas disciplinas, esto se intensificaba
cuando subías de nivel, entre mayor nivel seas de guerrero mas aprendías y
mejores estrategias forjabas al entrenar, esto era diferente cuando subías de
rango en la escala de mando, una vez alcanzado el nivel tres de guerrero.
Si superabas el entrenamiento y pruebas para ser sargento
tenias la oportunidad de formar con base a tus conocimientos un arma propia con
cloralit puro, este tomaba forma y consistencia dependiendo del forjador y
nadie más podía usarla a excepción de quien la formo, estas armas eran formadas
desde el mineral que el guerrero recolectaba o bien le entregaban, para luego dedicarse
a darle forma; se le daba un mes de plazo para hacerla, el arma que forje me costó
mucho esfuerzo, sangre derrame para hacerla, esta arma era diferente
dependiendo del rango y nivel
Es por eso que ahora tengo en mi poder un arc-bran; arma de
una mano colocada en el antebrazo como un escudo en forma de arco midiendo 1.2
metros más difícil de usar que una espada pero más ligera, servía como escudo aunque
no te defendía de ataques a distancia a menos que fueras muy hábil con ella, pero
con mi nivel puedo usar tanto el arc-bran como la espada al mismo tiempo y es así
como cambio a esta forma que saca
al máximo mi potencial.
*
Con un brillo en mi brazo izquierdo donde llevaba el escudo,
este se transforma en mi arma favorita y cambio nuevamente a la espada que llevaba
al principio, por la rendija de mi casco observo a los destructores comenzar
con su ataque final contra mí, preparo mi ataque también y comienzo a moverme a
dirección contra ellos, dos palomillas que no se habían unido a la lucha contra
mis compañeros se acercaron hacia mi desesperados por evitar el ataque que
pronto realizaría contra los destructores.
Gire mi cuerpo diagonalmente hacia abajo con un salto atravesando
sobre las dos palomillas sangre salió disparada en el aire impregnando mis
brazos de ella y matándolos al instante con mis armas, y al caer junto a los
cuerpos, estos dieron un sonido algo sordo al caer viéndose a dos metros de mi.
-¡Protejan a los destructores!- grito la mujer de antes
Ya era demasiado tarde, en ese momento su defensa se había debilitado
por usar a sus dos palomillas contra mí, al observar más detenidamente todos
sus soldados habían caído y solo quedaban sus destructores y el tanque. Siempre
los coralillos éramos mas fuertes que los necurs pero ellos eran más numerosos
y con armas más efectivas que las nuestras, a pesar de eso no podíamos ganar la
guerra porque ellos usaban un poder de su necrón que inhabilitaba al cloralit más
poderoso que podíamos usar así nuestro numero bajaba mientras que el de ellos era
aumentado por los enemigos del imperio que no dudaban en unírseles con la
promesa de adquirir grandes ganancias al final de nuestra aniquilación.
El tanque apuntaba a los vehículos, no podíamos dejar que
ellos los destruyan son esenciales para esta misión.
-Ocúpense del tanque y yo de ese comandante y los
destructores- Ordene a los guerreros.
Inmediatamente los guerreros bloquearon al tanque y lo inhabilitaron
lanzando una granada para bloquear su visión, mientras yo me dirigía a los
destructores antes de que ellos lanzaran su ataque; corte en medio de ellos
mientras me disparaban, los pilotos no podían mantener su formación sin
evitarme así que aproveche la oportunidad para lanzar mi espada contra uno de
ellos, eso sirvió para atravesarlo y cuando por fin cayo me apresure al
siguiente, con el arc-bran bloque su espada di un giro partiéndolo a la mitad
con el piloto dentro.
Por cada vida que tomo siento un dolor que me dice que sus
familias no los verán mas, y mi corazón comienza a sentirse pesado por la
angustia que me causa el saber sobre eso; pues es lo que día a día por cuatros
largos años hemos pasado nosotros los coralillos.
Al ver esto el comandante enemigo lanzo sus armas al suelo rindiéndose
inmediatamente junto a sus destructores, el tanque había sido destruido y
capturado a los operadores menos al piloto principal quien murió por la granada
de hace un momento. Esta fue nuestra victoria, capturamos a la líder los dos
destructores y otros dos soldados necurs.
-Sargento, ¿qué hacemos con ellos?- Pregunto Matr
-Serán nuestros prisioneros hasta que los llevemos a la base,
¿Cuántos hemos perdido?-
-Solo tres, y otros cinco heridos- contesto una soldado
llamada Lenhería dándome el reporte.
-Continuemos, no tenemos mucho tiempo, traten a los heridos
y súbanlos, Gilda, Roque y Frank tomen el lugar de los caídos- ordene a todos
para poder partir.
-¡Si, señor!- contestaron los tres.
A los necurs que dejamos vivir les dimos la oportunidad de
honrar a sus caídos, aunque ellos no nos lo dieran nosotros aun teníamos la compasión
necesaria para dejarlos hacer esto. Una vez que honraron las muertes de sus
compañeros, nos dirigimos hacia el punto de encuentro, aun tenemos tiempo para
sacar a nuestros ciudadanos antes de que llegue la fuerza principal del Rey
Necurs.
Nunca me puse a pensar porque razón ese rey se acercaba tan rápido
a la fortaleza de For-gont pero por ahora no tengo más que confiar en nuestros
compañeros que se encuentran al frente de la línea principal de batalla, un ejército
tan poderoso con oficiales de mayor rango que el nuestro, los Marshall.
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