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martes, 24 de mayo de 2016

Capitulo 2



-Bien soldado, has hecho un gran trabajo, es hora de evacuar junto con tus compañeros-

Le dijo mi teniente al soldado.

-Entendido teniente, me retiro-


El soldado salió de la habitación con un saludo para honrar la orden y partió con sus compañeros una vez que el cielo estuvo libre de naves enemigas. Este soldado hizo mucho desde que su oficial muriera, sus compañeros a lo mejor estarían agradecidos con el por sus actos de valor, a pesar de ser un coralillo débil hizo lo mejor para superar las adversidades y es posible que lo ascienda un comandante a guerrero cuando llegue a la base en For-gont. Creo que eso se resolverá cuando llegue a salvo allí.

Halcones vendrán a limpiar el cielo de los cazas enemigos en la próxima hora, así podremos realizar nuestra misión sin tantas dificultades.

*

Cuando llegaron los halcones, ya había amanecido y en el cielo se  empezaron a oír sonidos de truenos y como relámpagos se lograron ver las naves que caían derribadas humeando por la quema de su combustible o destruidas completamente sin dejar rastros grandes solo polvo caía del cielo ya sea cloralit o necrón, era la escena en la que se lograba ver como algunas caían derribadas ya sea por tierra o aire, aliadas o enemigas, mientras nosotros nos encontrábamos en las torres de vigilancia con proyectiles antiaéreos para apoyar a los “aris” que se encontraban en el cielo.

Al acabar la batalla ya era más de medio día y en todo el terreno se lograba ver toda especie de naves de ambos ejércitos, con dolor por nuestros caídos nos apresuramos en recuperar a los heridos y los cuerpos de los que murieron en la batalla, a pesar de habernos enviaron un escuadrón completo de mil halcones solo sacamos cien heridos y otros 200 cuerpos, los demás los tendremos que buscar durante nuestra misión. Ellos han cumplido con sus órdenes, por poco no ganan esta batalla pero lo dieron todo.

Un aris se acerco conmigo desde lo lejos, me apresure a recogerlo, “eh? ¿Una chica?” pensé al verla más de cerca, su insignia me dice que lleva el mismo rango que el mío.
Cansada dijo –Sargento Renía Fran, nivel tres, operadora de un Hal-310 número de serie 3-12-002-

En el instante en el término de hablar se desplomo en el suelo, por suerte logre detenerla a tiempo para evitarle un golpe solo para darme cuenta que se veía débil. En el momento en el que la cargue mi mano sintió fluir algo tibio de la espalda de la chica que aproximadamente tenía 20 años, y en ese momento me di cuenta que se encontraba gravemente herida.

-¿Ganamos la batalla?- Hablo, mientras su armadura de cloralit azul celeste se caía a pedazos de su cuerpo; por cuestión de honor esta chica pregunto sobre la batalla, la sangre no paraba de salir de su espalda, y supe que no llegaría a punto de control, así que le dije.

-Sí, han ganado honorablemente en el cielo- mientras mi corazón latía con desesperación solo por el hecho de ser impotente en poder salvarla al igual que aquella vez cuando perdí a mi mujer e hijas, y entonces entre lagrimas que corrían en el rostro de ella y una voy ahogada me dijo. –Salva… a mi… familia, la… familia… Fran, por favor- y expiro su último aliento.

Esto me hizo doler el corazón, a pesar de no haber sentido mucho dolor al ver cuando un equipo fue eliminado completamente antes de tocar tierra mientras bajábamos, esto me recordó la impotencia de un coralillo ante esta clase de situaciones, éramos fuertes y poderosos, podíamos controlar maquinas que podrían dar vida y muerte, crear formas diversas de la vida, pero no podíamos hacer nada al ver como morían todos esos coralillos que con valor perdieron su vida durante esta guerra o aquellos que han sido masacrados por los necurs, aun así estábamos condenados a no sentir odio hacia ellos pues de cierta manera ellos peleaban igualmente honorablemente como nosotros, a pesar de las masacres indiscriminadas que realizaban solo para eliminar la raza de los coralillos.

*

Regresaba con lagrimas en los ojos con el cuerpo lleno de sangre de la sargento en mis brazos, envuelta con el velo que su armadura saca cuando es destruida al morir en batalla; este era el símbolo máximo que decía que ella había peleado hasta el final y muerto en batalla por salvar a sus compañeros, era un símbolo de honor que se le era entregado a la familia del coralillo muerto.

Al entrar a la base me informaron que el Teniente Jiho nos llamo a todos los sargentos y tenientes de primer y segundo nivel para una conferencia, entregue el cuerpo a los que se dedicarían a sacarlo y dar el reporte de la sargento a su familia, pero antes debemos sacar a su familia de aquí.

La sala a la que entre no era muy grande apenas cupimos los mil oficiales para recibir las ordenes del Teniente y poder así salir a cumplir nuestra misión, recibimos el informe de la victoria de los halcones en el cielo, y de que debemos rescatar a los que se han perdido durante la batalla y al acabar el informe del capitán de los Halcones dijo.

-Buena suerte en su misión Terras, saquen a todos de allí y hagan valer el sacrificio de mis halcones-

Eso nos hizo llenar de determinación en cumplir nuestra misión lo más rápido y efectivo posible, así nuestro Teniente tomo la palabra al cortar la señal con el capitán.

-Bien, tengo el tiempo máximo de la misión y es de 4 días a partir de ahora, los refuerzos necurs llegaran al comenzar el quinto día, no demoren mucho recuperando a los civiles y seremos los últimos en partir. Primero partirá la unidad del norte, luego la del este y oeste por ultimo nosotros los del sur lo aremos cubriendo la retaguardia, nos dirigiremos a la fortaleza For-gont como había sido previsto. ¡Entendido!-

¡¡Si, Teniente!!

Esto será un problema si no nos apresuramos, será mejor que nos demos prisa y terminemos con nuestra encomienda lo más pronto posible y salir de aquí antes de que el ejercito Necurs llegue a nuestra posición, una vez que lleguen esto estará perdido, lo más seguro es que se dirijan a la fortaleza es ahí donde debemos retenerlos hasta que lleguen las demás partes de nuestras fuerzas.

*

Al atardecer partimos, nos dirigimos hacia la parte este de la ciudad para sacar a los civiles que se encontraban dentro de refugios especiales, el informe del soldado decía que eran más o menos 2 mil personas entre mujeres y niños, su escolta eran soldados de primer y tercer rango dirigidos por un guerrero y sargento de primer nivel aproximadamente treinta custodiando el refugio.

Con equipo suficiente, mis cincuenta hombres estaban listos para realizar la operación dentro de las próximas tres horas; nos facilitaron 4 torto-camiones TC-2 con capacidad de cincuenta personas a bordo, nos tomaría diez acarreos pero no fue así pues también nos dieron una oruga acorazada y varias unidades individualidades como escolta, en total podíamos traer cerca de 500 personas en un viaje.

Ordene a la escolta en mi equipo, los pilotos y los que servirían de centinelas; el material que tomamos era suficiente ya que era una evacuación.

Trazamos una ruta, la más segura posible, era aproximadamente una distancia de 20 km hasta la base de operaciones temporal de la unidad.

-Comencemos, vámonos- a mi orden partimos.

Seriamos los primeros en partir y al mismo tiempo en abrir una salida, por lo tanto nos encomendaron la tarea más difícil. Se nos abrieron las puertas y solo en un parpadeo…

“Ssfllashh”

Un proyectil fue lanzado desde afuera por combatientes enemigos, y fue eso lo que abrió el telón a una batalla para salir al rescate de nuestros compatriotas que se encontraban lejos y tal vez en una situación similar, ese crujido en la puerta como desgarrándose me hizo dudar por un momento de salir. Al siguiente instante, de las torres de vigilancia se oyó un sonido estruendoroso, como si quebraran barras de metal a un ritmo muy acelerado, las balas de cloralit salieron disparadas en la dirección de donde salió el misil; pronto cubrieron pare del cielo, misiles de necrón, nuestros radares comenzaron a detectar al enemigo rodeándonos en todas direcciones apuntándonos con armas de necrón y varios vehículos que se acercaban para borrar nuestra base. Pero casi todos fueron interceptados por misiles balísticos y los que no, no hicieron un gran daño.

Al terminar el bombardeo sin dudar, los equipos designados en la defensa dispararon, mientras salían otros diez para interceptar al enemigo antes de que siquiera llegaran a los muros principales.

-¡Ábranse camino, vallan y traigan a nuestras familias!- Grito nuestro teniente dando la señal de salida para los cien equipos que saldrían a la búsqueda mientras el resto se ocuparía de eliminar a los necurs durante toda la operación.

Los motores rugieron, y en cuanto la puerta se abrió salimos disparados a una velocidad de 100 km/h, nos tomaría poco tiempo en llegar a esta velocidad pero en el camino abría que eliminar al enemigo. Entre el fuego la escolta preparo sus escudos y espadas de cloralit para el combate cuerpo a cuerpo y, en cuanto chocáramos con el enemigo, abrir una batalla por nuestra cuenta.

-Preparados, en 10 segundos aremos contacto físico- Anuncio mientras tomado de un gancho en lo alto me preparo para salir de la oruga en cuanto vea a mi enemigo.

Primordialmente me corresponde matar al líder enemigo, pero si no lo encuentro debo matar a todos los que pueda. Y salí de un salto mirando hacia mi enemigo; al parecer se trata de 5 destructores, un tanque de apoyo, diez palomillas y el resto son guerreros equipados hasta los dientes con arsenal necrón como rifles de pulso, pistola, escudos y espadas, lanzas, hachas y martillos distribuidos entre ellos, creo que son alrededor de 80 de ellos en total.

¡¡Gangan holl!!

Esa era su señal para comenzar la batalla, su punto de partida para comenzar el sangriento combate entre ellos y nosotros. Aunque eran de un nivel mayor a los que nos hemos enfrentado hasta el momento no suponían un problema para mí ni mi equipo así que iré al frente para pelear contra los destructores mientras los demás se ocupan del tanque, las palomillas y los guerreros.

Los guerreros necurs eran igual de fuertes que un soldado coralillo de nivel tres comparándolo con destreza y habilidades de combate cuerpo a cuerpo, así como inteligencia y valor, por esa razón no suponía un peligro para guerreros coralillos de nivel dos en adelante aunque si uno era muy confiado era probable morir a manos de ellos, mientras los destructores no podían vencer a un guerrero de nivel tres que eran superiormente más poderosos que cualquier otro guerrero así fue como decidí pelear contra los 5 destructores solo, el tanque puede ser eliminado por un pequeño grupo de 7 guerreros de nivel 2 y el resto de guerreros podrá ocuparse de las palomillas que son más poderosos que los guerreros necurs.

Explosiones formaban una melodía detrás de nosotros, mientras violentamente el viento soplaba elevando el polvo hacia el cielo formando nubes densas de él. Como había caído flexionando una pierna para amortiguar la caída me levante, me sentía algo pesado por la fuerza del viento y la armadura llenándose de tierra pero no disminuía mi fuerza de combate, esto me preocupo ya que algunos de mis hombres no están entrenados para este tipo de batallas, los asistiré en cuanto haya terminado con los destructores, procurare que no me tome mucho tiempo ya que no disponemos de él, este territorio a sido declarado perdido por el Rey Emperador y no debemos olvidarnos de nuestra misión.

Se acercaron corriendo hacia mí los necurs rodeándome pero los evite saltando sobre ellos.

-¡Stractors!-

Grito una palomilla vistiendo una armadura necrón color verde jade con ornamentos grises y negros, este puede ser el líder pero aun ay que confirmarlo. Ese grito quiere decir que me han detectado como un enemigo poderoso, pues se están centrando en detenerme, que idiota fui al no encender el traductor desarrollado por el Rey para todo el ejército, así que lo prendo en el instante en el que me doy cuenta y entonces puedo oír lo que ellos están hablando.


Y lo primero que escucho es…

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