-Bien soldado, has hecho un gran trabajo, es hora de evacuar
junto con tus compañeros-
Le dijo mi teniente al soldado.
-Entendido teniente, me retiro-
El soldado salió de la habitación con un saludo para honrar
la orden y partió con sus compañeros una vez que el cielo estuvo libre de naves
enemigas. Este soldado hizo mucho desde que su oficial muriera, sus compañeros
a lo mejor estarían agradecidos con el por sus actos de valor, a pesar de ser
un coralillo débil hizo lo mejor para superar las adversidades y es posible que
lo ascienda un comandante a guerrero cuando llegue a la base en For-gont. Creo
que eso se resolverá cuando llegue a salvo allí.
Halcones vendrán a limpiar el cielo de los cazas enemigos en
la próxima hora, así podremos realizar nuestra misión sin tantas dificultades.
*
Cuando llegaron los halcones, ya había amanecido y en el
cielo se empezaron a oír sonidos de
truenos y como relámpagos se lograron ver las naves que caían derribadas
humeando por la quema de su combustible o destruidas completamente sin dejar
rastros grandes solo polvo caía del cielo ya sea cloralit o necrón, era la
escena en la que se lograba ver como algunas caían derribadas ya sea por tierra
o aire, aliadas o enemigas, mientras nosotros nos encontrábamos en las torres
de vigilancia con proyectiles antiaéreos para apoyar a los “aris” que se
encontraban en el cielo.
Al acabar la batalla ya era más de medio día y en todo el
terreno se lograba ver toda especie de naves de ambos ejércitos, con dolor por
nuestros caídos nos apresuramos en recuperar a los heridos y los cuerpos de los
que murieron en la batalla, a pesar de habernos enviaron un escuadrón completo
de mil halcones solo sacamos cien heridos y otros 200 cuerpos, los demás los
tendremos que buscar durante nuestra misión. Ellos han cumplido con sus
órdenes, por poco no ganan esta batalla pero lo dieron todo.
Un aris se acerco conmigo desde lo lejos, me apresure a
recogerlo, “eh? ¿Una chica?” pensé al verla más de cerca, su insignia me dice
que lleva el mismo rango que el mío.
Cansada dijo –Sargento Renía Fran, nivel tres, operadora de
un Hal-310 número de serie 3-12-002-
En el instante en el término de hablar se desplomo en el
suelo, por suerte logre detenerla a tiempo para evitarle un golpe solo para
darme cuenta que se veía débil. En el momento en el que la cargue mi mano
sintió fluir algo tibio de la espalda de la chica que aproximadamente tenía 20
años, y en ese momento me di cuenta que se encontraba gravemente herida.
-¿Ganamos la batalla?- Hablo, mientras su armadura de
cloralit azul celeste se caía a pedazos de su cuerpo; por cuestión de honor
esta chica pregunto sobre la batalla, la sangre no paraba de salir de su
espalda, y supe que no llegaría a punto de control, así que le dije.
-Sí, han ganado honorablemente en el cielo- mientras mi
corazón latía con desesperación solo por el hecho de ser impotente en poder
salvarla al igual que aquella vez cuando perdí a mi mujer e hijas, y entonces
entre lagrimas que corrían en el rostro de ella y una voy ahogada me dijo.
–Salva… a mi… familia, la… familia… Fran, por favor- y expiro su último
aliento.
Esto me hizo doler el corazón, a pesar de no haber sentido
mucho dolor al ver cuando un equipo fue eliminado completamente antes de tocar
tierra mientras bajábamos, esto me recordó la impotencia de un coralillo ante
esta clase de situaciones, éramos fuertes y poderosos, podíamos controlar
maquinas que podrían dar vida y muerte, crear formas diversas de la vida, pero
no podíamos hacer nada al ver como morían todos esos coralillos que con valor
perdieron su vida durante esta guerra o aquellos que han sido masacrados por
los necurs, aun así estábamos condenados a no sentir odio hacia ellos pues de
cierta manera ellos peleaban igualmente honorablemente como nosotros, a pesar
de las masacres indiscriminadas que realizaban solo para eliminar la raza de
los coralillos.
*
Regresaba con lagrimas en los ojos con el cuerpo lleno de
sangre de la sargento en mis brazos, envuelta con el velo que su armadura saca
cuando es destruida al morir en batalla; este era el símbolo máximo que decía
que ella había peleado hasta el final y muerto en batalla por salvar a sus
compañeros, era un símbolo de honor que se le era entregado a la familia del
coralillo muerto.
Al entrar a la base me informaron que el Teniente Jiho nos llamo
a todos los sargentos y tenientes de primer y segundo nivel para una
conferencia, entregue el cuerpo a los que se dedicarían a sacarlo y dar el
reporte de la sargento a su familia, pero antes debemos sacar a su familia de
aquí.
La sala a la que entre no era muy grande apenas cupimos los
mil oficiales para recibir las ordenes del Teniente y poder así salir a cumplir
nuestra misión, recibimos el informe de la victoria de los halcones en el
cielo, y de que debemos rescatar a los que se han perdido durante la batalla y
al acabar el informe del capitán de los Halcones dijo.
-Buena suerte en su misión Terras, saquen a todos de allí y
hagan valer el sacrificio de mis halcones-
Eso nos hizo llenar de determinación en cumplir nuestra
misión lo más rápido y efectivo posible, así nuestro Teniente tomo la palabra
al cortar la señal con el capitán.
-Bien, tengo el tiempo máximo de la misión y es de 4 días a
partir de ahora, los refuerzos necurs llegaran al comenzar el quinto día, no
demoren mucho recuperando a los civiles y seremos los últimos en partir.
Primero partirá la unidad del norte, luego la del este y oeste por ultimo
nosotros los del sur lo aremos cubriendo la retaguardia, nos dirigiremos a la
fortaleza For-gont como había sido previsto. ¡Entendido!-
¡¡Si, Teniente!!
Esto será un problema si no nos apresuramos, será mejor que
nos demos prisa y terminemos con nuestra encomienda lo más pronto posible y
salir de aquí antes de que el ejercito Necurs llegue a nuestra posición, una
vez que lleguen esto estará perdido, lo más seguro es que se dirijan a la
fortaleza es ahí donde debemos retenerlos hasta que lleguen las demás partes de
nuestras fuerzas.
*
Al atardecer partimos, nos dirigimos hacia la parte este de
la ciudad para sacar a los civiles que se encontraban dentro de refugios
especiales, el informe del soldado decía que eran más o menos 2 mil personas
entre mujeres y niños, su escolta eran soldados de primer y tercer rango
dirigidos por un guerrero y sargento de primer nivel aproximadamente treinta
custodiando el refugio.
Con equipo suficiente, mis cincuenta hombres estaban listos
para realizar la operación dentro de las próximas tres horas; nos facilitaron 4
torto-camiones TC-2 con capacidad de cincuenta personas a bordo, nos tomaría
diez acarreos pero no fue así pues también nos dieron una oruga acorazada y
varias unidades individualidades como escolta, en total podíamos traer cerca de
500 personas en un viaje.
Ordene a la escolta en mi equipo, los pilotos y los que
servirían de centinelas; el material que tomamos era suficiente ya que era una
evacuación.
Trazamos una ruta, la más segura posible, era
aproximadamente una distancia de 20 km hasta la base de operaciones temporal de
la unidad.
-Comencemos, vámonos- a mi orden partimos.
Seriamos los primeros en partir y al mismo tiempo en abrir
una salida, por lo tanto nos encomendaron la tarea más difícil. Se nos abrieron
las puertas y solo en un parpadeo…
“Ssfllashh”
Un proyectil fue lanzado desde afuera por combatientes
enemigos, y fue eso lo que abrió el telón a una batalla para salir al rescate
de nuestros compatriotas que se encontraban lejos y tal vez en una situación
similar, ese crujido en la puerta como desgarrándose me hizo dudar por un
momento de salir. Al siguiente instante, de las torres de vigilancia se oyó un
sonido estruendoroso, como si quebraran barras de metal a un ritmo muy
acelerado, las balas de cloralit salieron disparadas en la dirección de donde
salió el misil; pronto cubrieron pare del cielo, misiles de necrón, nuestros
radares comenzaron a detectar al enemigo rodeándonos en todas direcciones
apuntándonos con armas de necrón y varios vehículos que se acercaban para
borrar nuestra base. Pero casi todos fueron interceptados por misiles
balísticos y los que no, no hicieron un gran daño.
Al terminar el bombardeo sin dudar, los equipos designados
en la defensa dispararon, mientras salían otros diez para interceptar al
enemigo antes de que siquiera llegaran a los muros principales.
-¡Ábranse camino, vallan y traigan a nuestras familias!-
Grito nuestro teniente dando la señal de salida para los cien equipos que
saldrían a la búsqueda mientras el resto se ocuparía de eliminar a los necurs
durante toda la operación.
Los motores rugieron, y en cuanto la puerta se abrió salimos
disparados a una velocidad de 100 km/h, nos tomaría poco tiempo en llegar a
esta velocidad pero en el camino abría que eliminar al enemigo. Entre el fuego
la escolta preparo sus escudos y espadas de cloralit para el combate cuerpo a
cuerpo y, en cuanto chocáramos con el enemigo, abrir una batalla por nuestra
cuenta.
-Preparados, en 10 segundos aremos contacto físico- Anuncio
mientras tomado de un gancho en lo alto me preparo para salir de la oruga en
cuanto vea a mi enemigo.
Primordialmente me corresponde matar al líder enemigo, pero
si no lo encuentro debo matar a todos los que pueda. Y salí de un salto mirando
hacia mi enemigo; al parecer se trata de 5 destructores, un tanque de apoyo, diez
palomillas y el resto son guerreros equipados hasta los dientes con arsenal
necrón como rifles de pulso, pistola, escudos y espadas, lanzas, hachas y
martillos distribuidos entre ellos, creo que son alrededor de 80 de ellos en
total.
¡¡Gangan holl!!
Esa era su señal para comenzar la batalla, su punto de
partida para comenzar el sangriento combate entre ellos y nosotros. Aunque eran
de un nivel mayor a los que nos hemos enfrentado hasta el momento no suponían
un problema para mí ni mi equipo así que iré al frente para pelear contra los
destructores mientras los demás se ocupan del tanque, las palomillas y los
guerreros.
Los guerreros necurs eran igual de fuertes que un soldado
coralillo de nivel tres comparándolo con destreza y habilidades de combate
cuerpo a cuerpo, así como inteligencia y valor, por esa razón no suponía un
peligro para guerreros coralillos de nivel dos en adelante aunque si uno era
muy confiado era probable morir a manos de ellos, mientras los destructores no
podían vencer a un guerrero de nivel tres que eran superiormente más poderosos
que cualquier otro guerrero así fue como decidí pelear contra los 5
destructores solo, el tanque puede ser eliminado por un pequeño grupo de 7
guerreros de nivel 2 y el resto de guerreros podrá ocuparse de las palomillas
que son más poderosos que los guerreros necurs.
Explosiones formaban una melodía detrás de nosotros,
mientras violentamente el viento soplaba elevando el polvo hacia el cielo
formando nubes densas de él. Como había caído flexionando una pierna para
amortiguar la caída me levante, me sentía algo pesado por la fuerza del viento
y la armadura llenándose de tierra pero no disminuía mi fuerza de combate, esto
me preocupo ya que algunos de mis hombres no están entrenados para este tipo de
batallas, los asistiré en cuanto haya terminado con los destructores, procurare
que no me tome mucho tiempo ya que no disponemos de él, este territorio a sido
declarado perdido por el Rey Emperador y no debemos olvidarnos de nuestra
misión.
Se acercaron corriendo hacia mí los necurs rodeándome pero
los evite saltando sobre ellos.
-¡Stractors!-
Grito una palomilla vistiendo una armadura necrón color
verde jade con ornamentos grises y negros, este puede ser el líder pero aun ay
que confirmarlo. Ese grito quiere decir que me han detectado como un enemigo
poderoso, pues se están centrando en detenerme, que idiota fui al no encender
el traductor desarrollado por el Rey para todo el ejército, así que lo prendo
en el instante en el que me doy cuenta y entonces puedo oír lo que ellos están
hablando.
Y lo primero que escucho es…
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